40514

Me llamó la atención que la página par llevara el número (digamos) 40514 y la impar, la siguiente, 999. La volví; el dorso estaba numerado con ocho cifras. Llevaba una pequeña ilustración, como es de uso en los diccionarios: un ancla dibujada a la pluma, como por la torpe mano de un niño.
Fue entonces que el desconocido me dijo:
-Mírela bien. Ya no la verá nunca más.
Me fijé en el lugar y cerré el volumen. Inmediatamente lo abrí. En vano busqué la figura del ancla, hoja tras hoja.

(El libro de arena. Jorge Luis Borges)

sábado, 8 de octubre de 2011

SINDICALISMO

                        Año 2001. Hace diez años. Desde Enero hasta el mes de Octubre se habían producido 145 muertes (¿puedo decir asesinatos?) de trabajadores (¿puedo decir obreros?) de la construcción, en una sangría sin igual, y con el consentimiento de todos los sindicatos, que han hecho dejación de la razón de ser de su existencia. Gota a gota, juntando a todos estos compañeros hacen un trágico avión estrellado repleto de pasajeros que pasa desapercibido ante los atomizados ojos de los propios afectados y ante la doble moral canalla e hipócrita del conjunto de esta sociedad que camina hacia esa nada de la que proviene, según dicen que hizo dios con un leve soplo divino.

En 2009 hubo 177 muertos, y en 2010, 157.

                        Es la construcción un sector difícil y desmembrado, con un desarraigo producido sobre todo desde la crisis que sufrió entre los años 74-79 aproximadamente, perdiendo a toda su vanguardia obrera y olvidando su tradición de lucha. Estaban entonces las obras llenas de “pistoleros” Ahora de gángsters y mafias. Lo que sucede hoy proviene de aquellos fangos que trajeron estos lodos. ¿Debo hacer lecturas parciales o globales de la realidad? Yo creo que globales. Lo parcial nos ofrece un punto difuminado de los seis millones que contiene la imagen. Vayamos a lo global.
                        En este mes de noviembre próximo, CC.OO. celebra sus 35 años de constitución. Yo también celebro la mía, y la de otros emboscados como yo. Los sindicatos de este país nos hicieron creer que política y sindicalismo estaban separados por una gruesa línea en la que sus bordes, por la parte derecha rozaba la gilipollez y por la izquierda el análisis serio y concienzudo. Decidieron hacer el gilipollas como sinónimo de traición, y llamaron a todos los que queríamos analizar las decisiones que se tomaban como decisiones políticas, aventureros, irresponsables, y provocadores. Argumentaban que el sindicato estaba fuera de la política, limitándose a hacer sindicalismo. Algunos de estos “sindicalistas” eran del PCE. El resto sufría un enamoramiento de las siglas y de sus “héroes”: admiración de “fans”: eran simpatizantes. Héroes que durante la guerra contra el fascismo (36-39) hicieron lo mismo: “Primero ganamos la guerra y luego hacemos la revolución”, lo dijeron en voz alta, mientras pensaban en poner tierra de por medio entre la palabra Guerra y Revolución. Vayamos a lo Global.

                        Hace diez años, a primeros de noviembre de 2001, murió “Maca”, Macario Barjas, secretario general de la Construcción de CC.OO. de Madrid durante una larga temporada. Tuve la suerte de conocerle (conocer siempre te trae suerte) allá por el año 76 en una reunión clandestina de la rama de la construcción (seriamos 20) que se celebró en una iglesia de Vallecas, y donde a este buen hombre para defender sus palabras con contundencia, le dio por aporrear la mesa que presidía junto a otros dos compañeros hasta lograr hacerse sangre en los nudillos, que creo que era lo que pretendía para impresionar, antes que esforzarse en que fueran entendidas sus palabras. Pensé: “Este tío está loco”. Unos años después (cuatro o cinco) la Unión Local de CC.OO de Móstoles, Sindicato de la Construcción, organizó una asamblea para discutir los problemas del convenio de la construcción, si debíamos presionar más a la patronal o estaba bien con lo que habíamos conseguido hasta ese momento. Allí estaba de nuevo presidiendo la mesa “El Maca”, el cual y para cerrar el debate y antes de que se produjera la votación (usó la misma estrategia que Felipe González un día antes del referéndum de la OTAN saliendo en televisión y acojonando al personal) tomó la palabra, hizo un resumen pedagógico de las bondades allí vertidas por los compañeros y disolvió la asamblea (nos ahorramos hasta de votar) golpeando de nuevo en la mesa, pero sin que la sangre nudillera llegara al río, con estas palabras: ”...porque compañeros, ya lo dijo Lenín, más vale pájaro en mano que ciento volando”. Risas y aplausos. Todos a la barra del bar.
Había que reventar las asambleas que corrían el peligro de radicalizarse, y allí estaba también “El Maca”, porque podía hacerlo, porque lo decidió el P.C.E. en su negociación, pacto y conchabeo con la burguesía.
 
Aquel que espera que la evidencia de los hechos se impondrá, perderá la paciencia. A habido que esperar 21 años para que esta evidencia nos golpee y así ver el resultado de esas palabras en el sector de la construcción. Macario era del PCE pero allí estaba como sindicalista. No hacia política. Sólo chirigotas. Ese era el discurso, calentar las orejas a los trabajadores y dejarles luego con el cerebro en blanco y con el culo al aire. Era lo más cómodo para el sector más embrutecido y más luchador, y dónde el PCE se veía obligado a “invertir en contrarrevolución, grandes cantidades de energía militante, trabajando duro en la desmovilización. El repugnante grito fascista “Viva la muerte y abajo la inteligencia” se está poniendo en práctica cada día en la “constru”, ¿o no?.
                        El sábado, día 3 de Noviembre de 2001, en “El País,” Rodolfo Serrano escribe su nota necrológica, en ella dice que sin duda sin él –sin “el Maca”- la vida de los trabajadores sería más dura. Más dura imposible. No queda en la rama de la construcción ni uno sólo de los logros que arrancamos a la patronal en aquellos años en los que la constru se levantaba a la voz de lucha y a pesar de este tipo de sindicalismo y de sindicalistas. Ya está bien de mitos. Que en paz descanse “Maca” que el sindicalismo “oficial” (CC.OO.-U.G.T.) está boyante. No de posiciones políticas ni de trabajadores, sí de aristócratas.

Y esta ciudad de arena se cierra, al grito de Lenin:
“¡Tiempos malditos, de discursos esópicos, de bajeza literaria, de expresión servil, de esclavitud ideológica!”






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martes, 4 de octubre de 2011

Noticiero. Nostalgias Imperiales. Noticias de ayer y de hoy.


De nuevo vengo a esta ciudad de arena para comunicarles a Vds., en perorata soez que no va a calmar mi sed –viva el pareado- los siguientes hechos que de poco sirve declamar, tan instalada hoy en nuestra sociedad la dejadez sentimental, el hecho desgraciado, la rutina individual; dónde únicamente se entiende por placer aquello que se realiza en soledad, asumida la catástrofe que el enemigo nos a insuflado, soplo venial de un dios en ruinas, donde ya no hay respuesta al desmán; un gran cero de nulidad se ha instalado sobre nuestras cabezas. Los obreros sólo trabajan por dinero. Las organizaciones obreras también. La ciudad de arena se hincha cual isla volcánica a punto de estallar (Hierro). Y por doquier se expanden las noticias, la vida, las cosas, las piedras incandescentes de la sinrazón y de la conrazón:

          Nace un bebé seleccionado por sus genes para salvar a su hermana. Ergo: nace un héroe seleccionado por sus genes-agallas-cogones, para salvar a la humanidad. Y va el tío y la salva. Ahora no sabemos qué hacer con el héroe, si un semental, o clónicos o pedestales.
          “Todos somos culpables hasta que conseguimos demostrar nuestra inocencia”, dice Ángel Rodríguez Ibáñez, encarcelado por un atraco que no cometió. Los auténticos presos son los que están a favor de las cárceles.
          Se me rompe el corazón todos los días. Estoy en situación de triste disponible. Llego a la vejez con todos los trozos del músculo visceral recompuesto una y otra vez.
          Carlos Edmundo de Ory publicó en septiembre del 99 un hermoso libro de poesía: “Melos-melancolía”. Tres versos: Persisto hasta encontrar la letra monocroma / y que una sola línea no se entienda jamás / si cristalizo el mosto mezclado con estrellas. Carlos se cristalizó en estrella y su poesía también.
          Un bombero asesina a su esposa. Otro bombero compañero suyo al preguntarle su opinión, dijo: “Era un bombero de carácter apagado”. Serán imbéciles los dos. ¿O el cuerpo entero? El de bomberos.

          Nadie sabe que escribo. Sería más grave si llevara tilde.

          La media sexual en España (noventa polvos al año) acojona por lo escasa, claro. Mas dada la situación política, en la que nos están jodiendo día a día, es correcta.
          Nunca hubo tantos bobos en las direcciones de los sindicatos obreros. En todas las direcciones. Por dirección prohibida vamos los locos, los locos a los que cantaba Don León Felipe.
          Un sistema de vigilancia vía satélite, logra ver desde 10.000 metros de altura un árbol en llamas. Otro consigue ver a un sujeto encender un porro; y otro más, cómo le da dos caladas y se lo pasa a un colega. Hasta ahora ningún sistema descubre las causas de todo lo anterior.
          Otoño. Castañas y niscalos en los pocos bosques que nos quedan. En los miscelios hay encerrada una fotocopia de las pasiones humanas. En el erizo de la castaña, las dificultades de un beso.
          Nada hay más santo que un muerto, puesto que a los muertos no les afecta nada, excepto el recuerdo de los vivos. Lo digo por ese famoso día de Todos los Santos que celebran los vivos, cuando todos sabemos que los muertos se quedan únicamente solos, en una soledad tan perfecta que nos produce vértigo. Y cierta envidia.
          Nos cambian la hora para ahorrar combustible, así que subirán el precio para sacar beneficios. La trayectoria del sol, aún es inalterable. Pretenden envasar luz solar para alumbrarnos por las noches. Después tendremos píldoras de sol que al ser ingeridas, uno: nos broncearan en 42 horas sin necesidad de playa; dos: seremos luciérnagas en las cadenas de montaje; tres: al morir el universo se llenará de arco iris. Epilogo: Las tumbas ahora sí serán el fuego de San Telmo.
          La editorial “Folios Grapados” publica un “Yo de mí” de Tomás Rivero. Algunos ejemplares van dedicados por el autor. Hay un ejemplar en la Biblioteca Municipal. Otros son inencontrables. El recuerdo.
          La lluvia, la lluvia, dijo el moribundo señalando el paso de unas aves que emigraban hacia el sur. Mientras ellas sigan emigrando, el moribundo nunca morirá.

          Ahora gracias a la democracia y a su lenguaje bastardo, los obreros se llaman ciudadanos, y los trabajadores personas. Ante este cambio de “condición” lo difícil está en saber qué queremos y a quién se lo pedimos.
          Los paseantes se sienten atraídos por las sendas marcadas por otros paseantes. Hay un acuerdo previo sin necesidad de previo acuerdo, esto se enmarca en la lógica de las multitudes. Mucho antes de este reciente descubrimiento encuadrado en un estudio social sobre las masas y sus comportamientos, etc., Lenin escribió “Dos pasos adelante y uno hacia atrás”, donde nos explica cómo tenemos que avanzar sin abandonar la senda. Y Don Antonio Machado para echar una mano lo resumió en aquellos versos: Caminante no hay camino / se hace camino al andar.
Mientras estos dos pensaban, los pájaros marcaban rutas invisibles en el aire, desde el principio de los tiempos, que sólo ellos veían. Y por el contrario el hombre se camufla en la noche. De ella se alimenta. Su pensamiento es oscuro. Sus andares son torpes.

          Me regalan para leer, (otras me regalan para disimular) “Beso en verso” de Julio Santiago, 25 años. Dice en alguna parte del libro que son versos de los dieciocho, y al llegar a la página 33 comprendo que Rimbaud dejara de escribir a los 19 años para hacerse mercenario. A mí, como mujer, (la verdad es que como hombre tampoco) no me seducirían nunca unos poemas llenos de tópicos sobre la condición inspiradora de la mujer, ser pasivo en los versos amorosos del autor. He depositado el libro en la Biblioteca Municipal para que sea otro su verdugo.
          En las paredes de Móstoles, una pintada: “Nada que celebrar”. Magnifica. Inteligente. Sólo los imbéciles y las direcciones obreras son felices. Sólo otra pintada de hace muchos años, aparecida en Bilbao, supera a esta: “Vota poco”.
          Hablando de libros. Somos el tercer o cuarto país del mundo que más libros edita y por lo tanto donde la gente compra más libros. Y por otro lado uno de los países donde menos se lee. Se deduce de este sin sentido, que vivo sin vivir en mí y que la gente compra libros para decorar las paredes de su casa; para amañar la inteligencia que a todos se nos supone y para protegerse de la futura falta de memoria y del calvario que el silencio de esta produce.
          Se subasta un cuadro de Picasso y una escultura de Giacometti. A los precios que los marchantes ponen le llaman arte consolidado. La belleza la consideran un matiz, un gesto, un perfil, una sombra que se amortiza. Cuando dan un beso hacen un depósito bancario.
          Una pareja denuncia ante la justicia, a los médicos que los había inseminado, por lo que consideran un atropello, ya que ellos querían gemelos. Dos. Por que el dos es un número que hace juego con muchas cosas, y sin embargo el embarazo es de trillizos, tres, cuando todos sabemos que el tres sólo sirve para hacer triángulos amorosos en el cine. El problema que se les plantea ganen o pierdan el contencioso, es a cuál de los tres bebés (el que “no era”) van a mostrar su desprecio.

Y como dice un poema de Tomás Rivero, (más o menos, no me los sé de memoria, así puedo corregirlos cada 24 horas): las faltas ortográficas estoy dispuesto a discutirlas, otras a criticarlas. El resto a sufrirlas y el 45% a negarlas.

A la ciudad de arena se le cierran los ojos. Anochece siempre.



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martes, 27 de septiembre de 2011

POÉTICA

  
Soy de naturaleza inadaptado porque poseo una elevada comprensión de la desigualdad social. Empecé estando en contra de la desigualdad social. Actualmente estoy en contra de la sociedad que permite la desigualdad. La diferencia está en que al principio creía que tenía la posibilidad de encontrar cómplices, o si se quiere hermanos de sangre que padecían como yo esta desigualdad, pero años después comprobé que era el único que desaprobaba la desigual y que a esta sociedad, en los hechos, le parece bien que haya siempre una latente desigualdad porque así ellos pueden ser otro, o diferentes, o cambiables: entendieron la funcionalidad de la pieza de recambio.


Mas esta desigual que nosotros nos imponemos, junto a los dones del individuo que me posee, hacen en mí su trinchera y desde ella intento hacer comprensible las palabras, los gestos, un ademan, el mundo, este campo de batalla donde sobran las palabras. Así que para hacer necesidad de lo innecesario, me pongo a escribir, más como parte de otro gesto (de rebeldía), que por una comprensión de la estética o la belleza. O la academia. Son otras reflexiones subjetivas las que me abocan a investigar en la catástrofe, en el peligro del abismo personal. Así el subjetivismo se hace más evidente con el pasar del tiempo, y porque ese tiempo va terminando con el gesto de rebeldía y con el propio gesto (la izquierda se desnuda) y el subjetivismo se desarrolla hasta límites bastantes sospechosos. En esas sospechas me investigo.


Pero rendidos o no, habiendo depuesto las armas, o no, se me hace vital entrelazar palabras, sin ser consciente del tipo de hilo que estoy usando para coser. Palabras con un significado entre el mensaje de aviso (el que avisa no es traidor) y la contemplación personal del entorno, de cómo todo un páramo, un erial, el desierto, se va acumulando granito a grano en un folio. Si yo contemplo ese paisaje el resto también debería. Descifrar claves. He aquí el mensaje. He aquí mi dolor. A veces me abruma la humildad, ciertos defectos piadosos, yo también, al igual que Vallejo, con padre y madre, me retuerzo en la orfandad. La niñez donde uno siempre habita solo, perdido sí, pero sin querer ser encontrado: No me vayan a haber dejado solo,\ y el único recluso sea yo. C. Vallejo.


Y desde la escasez de conciencia de clase que el mundo presume, mi empatía con el personal es breve, escasea. No comulgo con ruedas de molino: las uso para el tirachinas. Pobre de mí con ese arma tan lejana en el tiempo de un David como yo sin un Goliat claro en el horizonte al que apedrear.

Y ahora gritemos todos: ¡¡Viva la poesía!! Pero la poesía, no la terapia. Las médulas con su categoría de semen impregnando el lienzo de flujos orgánicos. No la receta de cómo encontrar la espiritualidad en un libro de autoayuda o en un best seller. No hay best seller, tú eres el poema, hay que dar un salto: deja de leer novelas, no hay novelas. El salto se llama POESÍA.






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domingo, 18 de septiembre de 2011

CHE, CHE, CHE.

1967-2011. En Octubre (8 de Octubre de 1967) se cumplen 44 años. Cuarenta y cuatro años que él caminaba por entre jaras y piedras que el tomillo perfumó. En la selva boliviana no hay, ni ha habido tomillo jamás, me corrige el biógrafo. El Che tenía asma, había que hacerle salir de la selva húmeda para traerlo al monte extremeño, a la serranía andaluza, a la meseta castellana; pero no pudimos, no fue posible que el Che respirase otros aires. Se equivocó. Las condiciones objetivas para respirar y para la revolución (¿acaso no es lo mismo?) estaban dadas en el estado español. Nunca en Bolivia.




En aquellos días en este país, andábamos demasiado enfrascados con los dioses, en la necesidad de un mito,dos,tres; y los nuestros estaban en el exilio: Francia, URSS..., con la mitad de ganas que el Che de aprovecharse de las condiciones objetivas.
 Muchos compañeros querían un Lenin soviético en la fábrica, en la oficina, en el taller; y el P.C.E. tenía todo el crédito. Prescindieron del Che. Algo romántico para aquellos tiempos, de politica práctica y efectiva. Concreta.



Y aún hoy, imbéciles apocalípticos, pequeños burgueses con mala conciencia, árbitros de la vida y de los sindicatos, directores de los partidos obreros, negociadores en los comités de empresa, románticos y desencantados, adornan su vida con una mala foto del Che, o su solapa con una chapa del querido Ernesto. Ese fue su compromiso. Hasta ahí dieron de sí.

Algunas veces, de tarde en tarde, al amanecer de mis madrugadas, encuentro pintadas en las paredes de la ciudad dormitorio: "El Che vive". Me digo que no. Que va. Murió asesinado hace 44 años. Lo que vive es la vida con su mar y con sus náufragos. Lo que vive es la tierra con sus campos sembrados y sus fronteras. Y el cielo con sus aves migratorias y sus aviones de guerra. Lo que vive son las largas caravanas de coches, en una carrera de prisas, por autopistas hacia el fin del mundo. Lo que vive es el paro, y el ruido que hacen los sables de la democracia buguesa, la crisis económica y la otra, la de siempre, la más importante: la falta de conciencia de clase. Mientras, la iglesia, el ejercito, el estado y su cultura circulando por todas nuestras venas, y sin embargo creyéndonos portadores de una verdad importante, personal, única. Siempre el culto a la personalidad. Hay una línea entre este culto y el recuerdo que con facilidad pisoteamos. El rubor es la timidez liberada, su resultado la vergüenza: el P.C.B. puso tres condiciones para echarle una mano al comandante. La tercera era dirigir la lucha. A Ernesto le dio la risa, y con lágrimas en los ojos (de la risa, claro) a finales de enero de 1967 escribía: "Como me lo esperaba, la actitud del Partido (P.C.B.) fue evasiva en el primer momento y traidora después. Ya el partido está haciendo armas contra nosotros y no sé donde llegará, pero eso no me frenará y quizá, a la larga, sea beneficioso".


El Che no vive. Viven la crisis de su muerte los que le traicionaron. Max Gómez, cubano, trabajó para el espionaje norteamericano e intervino en la fallida invasión de Bahía de Cochinos; presume el muy imbécil de llevar el reloj que portaba el Che. El Che no vive. "Dispara sólo vas a matar a un hombre". Y no lo dijo con segundas. Era verdad, sólo era un hombre solo. Eso. Por mucho que se empeñen en chapas y carteles.

Han esperado 30 años para recoger sus huesos en una bolsa y regresar el mito al lugar del que partió: Cuba. Islote socialista que intenta vencer el repugnante bloqueo, y sobre todo lo que a la larga sería beneficioso para el proletariado del mundo, en proféticas palabras del comandante: superar el método stalinista de construir el comunismo. Superar a una de las fracciones mayoritarias de los trabajadores: los P.Cs.
Tania caería abatida un mes antes que Ernesto "Che" Guevara. La suerte estaba echada. Ocho de Octubre de 1967. Quebrada del Yuro. Henos aquí. Debidamente solos.

Su mirada nos dice que el viento sigue soplando. Y que nunca quiso ser un mártir. Aunque lo consiguió por que los hechos no dependían de su voluntad. Y le amputaron las manos para que no señalará a nadie.
Y la ciudad de arena se pone negra. De luto o de ira. Se compone esta ciudad y se descompone. Esta ciudad de arena se abulta y se alisa. Se pliega y gira, mira al mar y ve barcos que clavan sus quillas en las arenas del mundo. 



Foto del El Che, tomada de la red.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Jordi Dauder


Nota:

Robo esta entrada del blog de "Izquierda Anticapitalista", escrita por Pepe Gutiérrez, sobre el reciente fallecimiento de Jordi Dauder. Esa voz inconfundible, y ese gran actor, tanto en cine como teatro.


Notas precipitadas sobre Jordi Dauder

Viernes 16 de septiembre de 2011, por Mar
Pepe Gutiérrez Álvarez
Acaba de fallecer nuestro camarada Jordi Dauder (Badalona, 1938) de una muerte que ha sido también una liberación. Estaba francamente mal, el cáncer le estaba cercenando la vida, y no había calmantes para tanto dolor, aunque él permanecía en pie ilusionado con nuevos proyectos, como siempre. Teníamos pendiente ir a visitarlo el próximo 24 de septiembre, aprovechando un viaje a Madrid a una reunión extraordinaria de la Fundación Andrés Nin, con la que siempre colaboró, y para hablar en La Marabunta de Víctor Serge, uno de esos personajes claves de la cultura marxista revolucionaria de la que Jordi formó parte al menos desde mitad de los años sesenta, cuando estando en Francia colaboró con la redes de solidaridad activa con el FLN argelino que tenía formada la Cuarta Internacional bajo la batuta entusiasta del vilipendiado Michael Pablo. Jordi había leído a Víctor Serge en su idioma, o sea en francés, lengua que hablaba con tanta fluidez como el catalán, su lengua materna, o el castellano.
Jordi fue después, a su regreso a Barcelona y en la universidad, uno de los fundadores del POR siguiendo la disidencia de Juan Posadas, cuando éste defendía unas ideas en la que participaron no pocos militantes de la talla de Adolfo Gilly (con el que Jordi colaboró en la revista “Coyoacán”), o sea antes de convertirse en un personaje. En el POR militaron por entonces jóvenes como Diosdado Toledano, Antonio Gil o Lucía González que luego serían, como el propio Jordi, protagonista de la fundación de la LCR. De aquel tiempo data un encuentro con Manuel Sacristán que Jordi contará en su introducción, “Una noche con Manolo Sacristán”, escrito para la recopilación de textos que acompañó la edición en DVD del “Integral Sacristán”, de Xavier Juncosa, una producción de El Viejo Topo, y un documental que debería circular mucho más de lo que lo ha hecho a pesar de las dificultades de su metraje. En este texto, Jordi nos releva una conversación con Manolo en relación a Trotsky, y muestra como éste ya se encontraba muy lejos de los cánones que todavía imperaban en el PSUC. Cuando estalló el mayo en París, Jordi no se lo pensó dos veces, y con un coche se plantó en el París de las barricadas e ingresó en el movimiento 22 de marzo en el que participaba la JCR con los neoanarquistas y otras corrientes. Una batalla que pudo recordar cuando –a través de una filmación- intervino en el acto que en conmemoración del 40 aniversario del mayo organizó Revolea Global en la Cotxeres de Sants, y en el que nos habló con su pasión y su altura intelectual Daniel Bensaïd, otro que se nos fue dejándonos más pobres.
Durante muchos años, Jordi Dauder fue el rostro a lo Fanfan la tulipe de la LCR en Badalona, todo un personaje de oratoria apabullante, que era respetado por todas las tendencias políticas que encontraban natural que emergiera como portavoz de algunas de las potentes luchas vecinales del momento. Eso sí, lo hacía, entraba y salía, Jordi era un militante “dandy”, alguien que siempre estaba allí a las duras y a las maduras pero al que no se le podía “coger” de una manera estable ni asegurar que asistiría a la próxima reunión que era “muy importante”, porque a veces se marchaba, casi siempre a Paris donde tenía alguna novia, o a Portugal para meterse de pleno en la revolución de los claveles, contactar con los camaradas de la Internacional. De algo así hablaría el mismo en una entrevista veraniega que apareció en “La Vanguardia” de Barcelona, cuando ya era un actor catalán famoso y en la que se retrata así:
“Jamás he tenido una verdadera "inclinación vacacional". En primer lugar, porque, por distintas razones, en la época del verano he participado muy a menudo en actividades socioculturales a las que me sumo siempre que puedo y que, para mí, son tan impórtan­os como mi propia profesión. Y en segundo lugar, porque mi actividad profesional no siempre permite vera­nar. Por otra parte, considero un error y un reduccionismo de cariz corporativista deslindar una profesión: todo lo que la rodea, y que es la vida. Me interesa todo lo que sucede y no comparto esa frase que a veces oímos: "Soy un artista y no me meto política." Además de ser, paradójicamente, una actividad política, coloca al artista en un Olimpo elitista alejado dé las "bajezas humanas". Mis veranos más importantes van ligados a la actividad socio-cultural. Y recuerdo especialmente tres.
  • Verano de 1975, Portugal y la revolución de los Claveles: participé junto al Movimiento de las Fuerzas Armadlas en su campaña de alfabetización y en sus actividades culturales. Allí también realicé un cortometraje sobre aquella magnífica convulsión social que sacudió a todo el país.
  • Verano de 1977: participé como miembro de la aso­ciación de vecinos del barrio de Santo Cristo de Badalona en la ocupación multitudinaria de tres hectáreas de terreno del polígono Montigalá para reclamar la construcción de una escuela pública que hoy ya existe y que se llama Llibertat.
  • Verano de 1993: después de rodar la película "Los baúles del retorno", con Silvia Munt y Patricia Gálvez, me fui a los campamentos saharaui del Frente Polisario a convivir con ellos y a realizar un reportaje sobre su terrible situación para la revista "El Viejo To­po", en la cual colaboro.
Como ando siempre a caballo entre lo profesional y lo sociocultural, si me preguntasen qué escogería para futuros veranos, probablemente diría que el festival de Aviñón y cualquier cita que convocasen los actua­les movimientos antiglobalización. Creo que es la me­jor manera de aprender profesional y humanamente. Lamento no poder hablar de sólo un verano del pa­sado, pero es que la vida sigue.»
Estas notas nos pueden dar una idea del activismo de Jordi Dauder. En el tiempo en el que militamos juntos en la agrupación cultural de la LCR en Barcelona en la primera mitad de los años ochenta, una agrupación en la que, además, estaba el personal de la Librería Leviatán, Gerard Romy, Mariano Delás, Xavier Giró, Joseph Casals, ulteriormente autor de una joya de ensayo histórico titulada Afinidades vienesas. Sujeto, lenguaje, arte, Premio Azagra de ensayo 2003, y otra gente, Jordi estuvo por medio de innumerables proyectos en un tiempo negado para la lírica. Entre ellos estuvo la creación de una revista de periodismo de investigación que le pusimos como nombre “Marxa” con Lluís Zayas con el que luego hizo una pelí, "Bufons i reis"; en la aventura “autogestionaria” del Brusi, también conocido como diario de Barcelona; en las reuniones con editores para crear un “Club del Libro de Izquierdas” cuando este material descapitalizaba las editoriales que habían sido de izquierdas; en la propuesta de crear una sección española del Instituto León Trotsky que presidía un poco tormentosamente Pierre Broué desde la Universidad de Grenoble…
Durante un tiempo, Jordi también trabajó en la citada librería, y juro que era un espectáculo verlo vender libros. A mí me gustaba de siempre echar el rato repasando ediciones, y hablar de todo un poco mientras el tiempo lo permitía, y pude ver muchas veces como aparecía alguien buscando un libro que no tenían en los estantes, y salir con tres o más que ni había pensado. Por medio había un encantamiento porque Jordi podía coger el hilo, que se yo, de Giorgio Bassani, y entrar en toda la literatura italiana. Era un encantador de serpiente casi tan refinado como Casanova, y lo pude ver de cerca. Fue en la época en la que el que escribe estaba amorosamente recién casado, y Jordi se había hecho un habitual en casa donde nos ayudó a tener un número de teléfono precioso en pocos días, y en donde pasaba horas Hablando de la vida y la muerte. Resultaba que mi compañera de entonces era una ferviente admiradora de Miquel Marti i Pol, y mire ustedes por donde, Jordi no solamente recitaba a las mil maravillas Estimada Marta, es que también era amigo del poeta de Roda de Ter donde estuvimos de visita aunque aquel día Miquel no pudo recibir a nadie. Llegó un momento en que mi compañera echaba en falta a Jordi con un entusiasmo que acabó poniéndome mosca. Así es que le dije en palabras textuales: "Escucha, para mí eres la primera, pero con Jordi te tendrás que poner en la cola”.
Sin quererlo ni beberlo, Jordi aparecía un poco en todas partes. Recuerdo que aparecía en la revista “Dirigido por…” en relación a un Festival de Cine Árabe que había organizado, su nombre figura en la refundación de “El Viejo Topo”, en campañas de solidaridad con Nicaragua (moisés arana, el cónsul de la época, siempre que me veía me preguntaba por él, ¿Por donde anda Jordi?. Después llegó el teatro, el cine y todo lo demás, pero por más que seguro que tuvo que trabajar como profesional en actuaciones que, de buen seguro, no estaba de acuerdo, nunca dejó de ser fiel a sí mismo. Recuerdo que allá a principios de los noventa, abrí “L´Eco de Sitges”, y me encontré con una entrevista con Jordi con ocasión de un seminario sobre actor dramático, y en ella efectuaba una encendida apología de la revolución. Siempre estuvo ahí, en todas las “movidas” de los actores a la par de Guillermo Toledo y otros, dispuesto a lo que fuese, a decir o recitar las suyas. Ahora ha muerto, y se habla de su brillante e intensa carrera de actor. También se dicen algunas cosas sobre su activismo paralelo, pero en el recuerdo de muchos y muchas de nosotros, Jordi Dauder sigue siendo un camarada de los que se hacen grandes con una causa, y también contribuyen a enriquecerla.